Albert Einstein 1879-1955

ALBERT EINSTEIN

Introducción:

No cabe duda que hablar de Albert Einstein es hablar de un genio y por ese mismo motivo me ha sido muy difícil comenzar a escribir mis reflexiones sobre su vida y obra. Sin contar con la basta información que podemos encontrar sobre su persona en internet, a veces con escasa o nula seguridad de que sea fiable y verídica. Pero como parte del trabajo que debemos desarrollar en la asignatura es el comentar los artículos de los demás compañeros, estoy abierto a que rebatáis si es necesario mis opiniones al respecto.

De A. Einstein al que a partir de ahora y si me lo permitís me referiré simplemente como Albert por la cercanía que estoy desarrollando con el personaje, se han tenido opiniones diversas. Ha sido criticado de manera férrea, llegando incluso a ser denostado por algunos, e idolatrado y mitificado por otros. Dejando de lado las paradojas que le rodean y que intentaré explicar bajo mi visión, no se le puede negar que para ser físico y haber vivido en una época en la que todavía el desarrollo de los medios de comunicación y de la propaganda (o publicidad) eran bebés de cuna, consiguió en vida convertirse en un personaje mediático reconocido a nivel mundial, ni que duda cabe hoy en día. Si planteáis a diferentes personas la cuestión ¿Nombre de un reputado científico? La respuesta muy probablemente será A. Einstein. Y es que ser reconocido (o recordado) como el “padre de la bomba atómica” no debió de ser un título fácil de llevar para una persona que se describía como pacifista, taciturno, pensativo y que decía sentir desprecio por la violencia, la bravuconería, la agresión y la injusticia.

Ya que la información sobre su vida y obra (datos biográficos, fechas, teorías, postura política, etc) se pueden encontrar fácilmente en internet incluso en la propia página de la asignatura (libro Wiki) y además una gran extensión de datos, he pensado en extraer cada uno de los párrafos o frases que me han llevado a reflexionar sobre Albert. El patrón que voy a seguir va a ser la letra en cursiva para las citas y mis opiniones como vengo haciendo hasta ahora.

Young Einstein

De Albert se ha insinuado que podía tener trastornos como autismo, dislexia, síndrome de Asperger y trastorno por déficit de atención (TDA). Es muy difícil discernir si padecía alguno de estos trastornos pues según como se interpreten los signos de la personalidad y del aprendizaje puede cuadrar dentro de uno de ellos o todos a la vez. He leído que un anatomista y patólogo hizo un estudio de su cerebro extraído por Thomas Stoltz Harvey y determinó la presencia de simetría entre los lóbulos derecho e izquierdo del cerebro que se podría identificar como signo de dislexia, pero a excepción de este dato, no demasiado concluyente, no hay nada más. Bajo mi punto de vista y teniendo en cuenta su diagnosticado cociente intelectual de 160, su nivel de pensamiento trascendental, creatividad e imaginación, me inclino a pensar que se trataba de un niño superdotado. El cociente intelectual no es suficiente para que un niño sea considerado superdotado además hay que tener en cuenta características cognitivas y de funcionamiento escolar y social que son las que voy a contrastar con los fragmentos extraídos de su biografía-

  • Desde sus comienzos, demostró cierta dificultad para expresarse, pues no empezó a hablar hasta la edad de 3 años, por lo que aparentaba poseer algún retardo que le provocaría algunos problemas.

Según el psicólogo y científico cognitivo Steven Pinker puede ser que el retraso en el desarrollo y la superdotación estén intrínsecamente relacionados. Es decir, puede suceder también el retraso en la consecución de ciertos aprendizajes y su posterior mejora con el paso del tiempo como le ocurrió a Albert.

  • Solía evitar la compañía de otros infantes de su edad.

  • No le resultaba fácil hacer amistades debido a su carácter retraído y tímido, algunos biógrafos aseguran que también padecía dislexia, por lo que era visto por sus profesores como un alumno difícil y poco dado a integrarse en su grupo.

Albert como niño superdotado se sentiría incomprendido y diferente, al no coincidir sus intereses con los de la mayoría de sus iguales. Esto le llevaría al retraimiento. Además sus relaciones y conversaciones se verían limitadas por las mentes más lentas de sus compañeros.

  • El pequeño Albert, creció motivado entre las investigaciones que se llevaban a cabo en el taller y todos los aparatos que allí había. Además, su tío incentivó sus inquietudes científicas proporcionándole libros de ciencia.

Esto demuestra su alto grado de interés y curiosidad por todo aquello que le rodeaba. La relación con su tío, una persona mayor, le permitiría profundizar en esos temas y poder a través de él recurrir a libros que saciasen su inquietud intelectual.

  • La rigidez y la disciplina militar de los institutos de secundaria de la época de Bismarck le granjearon no pocas polémicas con los profesores: «tu sola presencia mina el respeto que me debe la clase», le dijo uno de ellos en una ocasión. Otro le dijo que «nunca llegaría a nada».

  • El colegio no lo motivaba y aunque era excelente en matemáticas y física, no mostraba interés por las demás asignaturas.

Es muy probable que la escuela le aburriese con facilidad, que producto de ese aburrimiento le llevase a cuestionar las instrucciones de sus maestros cuando no las considerase justas o adecuadas, llegando a ser considerado desobediente. Las respuestas vagas, inconsistentes o ambiguas a sus preguntas no las toleraría, siendo crítico con los valores y enseñanzas de la escuela.

El hecho de ser superdotado no implicaría un interés por todas las asignaturas pero sí mostrarse perseverante en las que le gustaran, consiguiendo un elevado rendimiento académico.

  • A los 15 años, sin tutor ni guía, emprendió el estudio del cálculo infinitesimal.

Este dato para mí es fundamental. El cálculo infinitesimal incluye el estudio de los límites, las derivadas, las integrales, las series infinitas y se construye sobre la base del álgebra, la trigonometría y la geometría analítica e incluye el cálculo diferencial y el cálculo integral, relacionados ambos con el teorema fundamental del cálculo. Todas estas palabras que crean un profundo dolor de cabeza a una persona corriente y que en gran medida se enseñan en los últimos años de instituto y la universidad, él decidió estudiarlas sin tutor. Eso indica una gran capacidad para aprender nuevos conceptos con rapidez, efectuar razonamientos lógicos con material abstracto y una obsesión por descubrir las cosas por sí mismo. Y todo ello a una edad un tanto prematura.

  • Al no tener el título de bachiller, tuvo que presentarse a una prueba de acceso que suspendió a causa de una calificación deficiente en una asignatura de letras.

Este caso concuerda parcialmente con las características del superdotado, pues tienen gran facilidad para aprender lenguas extranjeras pero habría que tener en cuenta otra particularidad y es que el interés de Albert no estaba en las asignaturas de letras lo que le impediría motivarse para obtener una buena calificación. También su posible dislexia en este sentido le podría haber afectado negativamente.

  • De la lectura de los libros de divulgación científica nacería un constante cuestionamiento de las afirmaciones de la religión; un libre pensamiento decidido que fue asociado a otras formas de rechazo hacia el Estado y la autoridad. Un escepticismo poco común en aquella época, a decir del propio Einstein.

La elevada dotación intelectual conllevaría un razonamiento crítico, a veces intolerante y escéptico y una sensibilidad en temas de justicia, moral y problemas sociales. Como más tarde explicaré en sus creencias, una profunda necesidad de aplicar el método científico y la racionalidad, lo que le llevaría a dudar sobre la existencia en el Dios que le intentaron inculcar durante su infancia.

Para finalizar con esta etapa de su vida encontré un texto que se le atribuye y en la que el propio Albert relaciona esa lentitud en el desarrollo con el hecho de haber sido la persona que formulase la Teoría de la Relatividad: “Un adulto normal no se inquieta por los problemas que plantean el espacio y el tiempo, pues considera que todo lo que hay que saber al respecto lo conoce ya desde su primera infancia. Yo por el contrario, he tenido un desarrollo tan lento que no he empezado a plantearme preguntas sobre el espacio y el tiempo hasta que he sido mayor”.

Influencias Ideológicas y Creencias Religiosas.

Entender el desarrollo de su infancia, no tanto a sus características personales, sino a su entorno donde vivió y la situación familiar, nos tiene que situar por necesidad en lo que era Alemania en el último cuarto del siglo XIX, donde Albert comenzó a experimentar en si mismo los avatares que le rodeaban y en cierta medida su forma de pensar, como veremos más adelante.

Alemania experimentó a finales de siglo una segunda revolución industrial, entre varias causas, debido al aumento demográfico y a los avances científicos y técnicos (en concreto, gracias al descubrimiento de la electricidad y su aplicación a los procesos de fabricación) Todo ello unido a la mejora de las comunicaciones, terminará por situar a Alemania como la primera potencia económica del momento. La cara negativa de este proceso lo representaría las pésimas condiciones laborales en las que se hallaba el proletariado de la época. Esta situación estimulará la aparición del movimiento obrero que realizará actos como la creación de la I Internacional (1864) y la Comuna de París (1870), y el desarrollo del socialismo científico.

Culturalmente el siglo XIX destaca por sus innovaciones en todos los ámbitos. La ciencia aporta descubrimientos fundamentales, tales como la vacuna de Pasteur, la teoría de la evolución de Darwin, las leyes de la genética de Mendel, el nacimiento de la psicología como ciencia con Wundt… También la técnica alcanza grandes logros con inventos como el telégrafo (Marconi), el automóvil o la lámpara eléctrica (Edison).

En toda revolución industrial, los primeros afectados, al cambiar los medios de producción, es la clase obrera y los padres de Albert no fueron ajenos a esta situación por lo que tuvieron que emigrar al norte de Italia y por supuesto él mismo también, aunque pronto volvió primero a Munich y después a Zurich, estas situaciones convulsas formaron parte de su forma de pensar. Primero, como jovencísimo que era (12 años) fue el tema religioso que como destacó en su autobiografía, aunque él lo llamó irónicamente su “necrología” a la edad de 67 años. Manifestaba:

  • Siendo todavía un joven bastante precoz me percaté vivamente de la futilidad de las esperanzas y anhelos que persiguen sin tregua a la mayoría de los hombres a través de la vida. Pronto descubrí, además, la crueldad de esa persecución, que en aquellos años estaba encubierta mucho más cuidadosamente que hoy por la hipocresía y las palabras deslumbrantes. La mera existencia del estómago condenaba a cada cual a participar en esa persecución. Además, tal participación hacía posible satisfacer al estómago, mas no al hombre, en tanto que ser pensante y sentiente. Como primera salida estaba la religión, implantada en todos los niños por medio de la máquina tradicional de la educación. Así fue como llegué -pese al hecho de que era hijo de unos padres (judíos) completamente irreligiosos- a una honda religiosidad, que sin embargo, alcanzó un abrupto fin a la edad de doce años. A través de la lectura de libros de divulgación científica alcancé pronto la convicción de que mucho de lo que decían los relatos de la Biblia no podía ser cierto. La consecuencia fue una mentalidad librepensadora rayana en lo fanático, unida a la impresión de que el Estado miente intencionadamente a la juventud; fue una impresión demoledora. De esta vivencia nació un sentimiento de recelo contra cualquier clase de autoridad, una actitud escéptica frente a las convicciones que prevalecían en cualquier medio social específico, una actitud que ya jamás volvería a abandonarme , aunque mas tarde, perdió algo de su primitiva virulencia.


Esta forma de pensar, por un lado muy normal en las personas que desarrollan una capacidad de razonamiento tan impresionante, en un científico como en el caso de Albert, es una conclusión lógica entre lo demostrable y la ficción.

  • Durante sus años en la políticamente vibrante Zúrich, descubrió la obra de diversos filósofos: Marx, Engels, Hume, Kant, Ernst Mach y Spinoza. También tomó contacto con el movimiento socialista a través de Friedich Adler y con cierto pensamiento inconformista y revolucionario en el que mucho tuvo que ver su amigo Michele Besso.

Tras su paso por Munich acabó recalando en Zurich, esto puede representar un cambio lógico ya que Suiza al ser un país neutral, también era el centro donde buscaban cobijo los librepensadores, revolucionarios, y aquellas personas que necesitaban una cierta estabilidad para desarrollar sus ideas.

Albert contactó con un reducido círculo de personajes como Conrad Habicht, y Maurice Solovine, creando la Academia Olympica, donde básicamente se dedicaban a leer textos científicos y comentarlos entre ellos, a dicho círculo creado en 1902, se les unían otros participantes como Michele Besso ( ingeniero mecánico), Marcel Grossman (matemático) o Lucien Chavan (ingeniero eléctrico). Se llega a comentar que entre los libros y textos que leían y discutían, aparte de los termas científicos, llegaron a versar sobre El Quijote de Cervantes. Este círculo solo duró hasta 1905, pero su influencia y contacto, según palabras de Albert, duró toda la vida.

  • Ante el ascenso del nazismo, (Adolf Hitler llegó al poder en enero de 1933), decidió abandonar Alemania en diciembre de 1932 y marchar con destino hacia EE.UU, país donde impartió docencia en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, agregando a su nacionalidad suiza la estadounidense en 1940 a la edad de 61 años.

Uno de los reconocimientos internacionales más importantes, aparte de su trayectoria científica, fue su compromiso social y su concepto del modelo de sociedad, mas justa y solidaria. Seguramente fue un avanzado de lo que iba a representar el nazismo y por ello emigró a EE.UU poco antes de que Hitler tomara el poder en 1933, llegando incluso a tener la doble nacionalidad (suiza y norteamericana) y empezar a desarrollar sus teorías dando clases y advirtiendo del posible poder que los nazis estaban desarrollando en la carrera armamentística y denunciando lo que supondría para la humanidad si consiguieran desarrollar los primeros un arma tan destructiva como era la bomba atómica.

En agosto de 1939 los físicos nucleares fueron a ver a Einstein, no en busca de ayuda científica, sino de ayuda política. Recientemente se había descubierto la fisión del uranio. Un amigo de hacía años, Leo Szilard, y otros científicos se dieron cuenta de que el uranio se podría usar para construir bombas devastadoras. Tenían buenas razones para creer que la Alemania Nazi podría construir tales armas. Einstein, como reacción al peligro de agresión por parte de Hitler, ya había abandonado su estricto pacifismo. Ahora firmó una carta dirigida al Presidente Norteamericano, Franklin D. Roosevelt, aconsejándole entrar en acción. Esta carta, y otra de marzo de 1940 firmada por Einstein y Szilard, se unieron a los esfuerzos de otros científicos para empujar al gobierno de los Estados Unidos a que se preparase para la guerra nuclear. Einstein no jugó ningún otro papel en el proyecto de la bomba nuclear. Como alemán que había apoyado causas izquierdistas, no fue autorizado a trabajar en un proyecto tan sensible a temas de seguridad. Pero durante la guerra sí hizo algún trabajo útil como consultor de una Oficina de la Armada de Estados Unidos.

Si, ciertamente era un comprometido social, aunque su estancia en los EE.UU no le permitiera comprender que este país, también, aunque no a una escala como el nazismo, buscaba su poder hegemónico en el mundo. Fue muy significativo el artículo suyo que se publicó en Monthly Review en Nueva York en 1949 y que se titulaba ¿porqué socialismo?

Hay que tener en cuenta que por esas fechas Albert ya contaba con setenta años, lo cual le da la suficiente madurez para que sean tenidas en cuenta sus reflexiones, es un artículo comprometido y además en la cuna del capitalismo, merece la pena leerlo entero, pero resaltaré algunos párrafos muy significativos.

  • ¿Debe quién no es un experto en cuestiones económicas y sociales opinar sobre el socialismo? Por una serie de razones creo que sí…

Después de aseverar que existen razones suficientes para una persona que no es un experto en cuestiones económicas haciendo una interrelación entre ciencia y economía, comienza a desarrollar su visión de lo que ha supuesto en la Historia los pasos que ha dado la Humanidad.

  • la mayoría de los grandes estados de la historia debieron su existencia a la conquista. Los pueblos conquistadores se establecieron, legal y económicamente, como la clase privilegiada del país conquistado. Se aseguraron para sí mismos el monopolio de la propiedad de la tierra y designaron un sacerdocio de entre sus propias filas. Los sacerdotes, con el control de la educación, hicieron de la división de la sociedad en clases una institución permanente y crearon un sistema de valores por el cual la gente estaba a partir de entonces, en gran medida de forma inconsciente, dirigida en su comportamiento social…

  • Pero la tradición histórica es, como se dice, de ayer; en ninguna parte hemos superado realmente lo que Thorstein Veblen llamó “la fase depredadora” del desarrollo humano…

  • el socialismo está guiado hacia un fin ético-social. La ciencia, sin embargo, no puede establecer fines e, incluso menos, inculcarlos en los seres humanos; la ciencia puede proveer los medios con los que lograr ciertos fines. Pero los fines por si mismos son concebidos por personas con altos ideales éticos y –si estos fines no son endebles, sino vitales y vigorosos– son adoptados y llevados adelante por muchos seres humanos quienes, de forma semi-inconsciente, determinan la evolución lenta de la sociedad…

  • Ahora he alcanzado el punto donde puedo indicar brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo. Se refiere a la relación del individuo con la sociedad. El individuo es más consciente que nunca de su dependencia de sociedad. Pero él no ve la dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una fuerza protectora, sino como algo que amenaza sus derechos naturales, o incluso su existencia económica. Por otra parte, su posición en la sociedad es tal que sus pulsiones egoístas se están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente. Todos los seres humanos, cualquiera que sea su posición en la sociedad, están sufriendo este proceso de deterioro…

  • La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal. Vemos ante nosotros a una comunidad enorme de productores que se están esforzando incesantemente privándose de los frutos de su trabajo colectivo — no por la fuerza, sino en general en conformidad fiel con reglas legalmente establecidas. A este respecto, es importante señalar que los medios de producción –es decir, la capacidad productiva entera que es necesaria para producir bienes de consumo tanto como capital adicional– puede legalmente ser, y en su mayor parte es, propiedad privada de particulares.

  • En aras de la simplicidad, en la discusión que sigue llamaré “trabajadores” a todos los que no compartan la propiedad de los medios de producción — aunque esto no corresponda al uso habitual del término. Los propietarios de los medios de producción están en posición de comprar la fuerza de trabajo del trabajador. Usando los medios de producción, el trabajador produce nuevos bienes que se convierten en propiedad del capitalista. El punto esencial en este proceso es la relación entre lo que produce el trabajador y lo que le es pagado, ambos medidos en valor real. En cuanto que el contrato de trabajo es “libre”, lo que el trabajador recibe está determinado no por el valor real de los bienes que produce, sino por sus necesidades mínimas y por la demanda de los capitalistas de fuerza de trabajo en relación con el número de trabajadores compitiendo por trabajar. Es importante entender que incluso en teoría el salario del trabajador no está determinado por el valor de su producto.

  • El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no se puede controlar con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo de hecho no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población. Por otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directamente o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Es así extremadamente difícil, y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible, para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos….

Albert moriría seis años mas tarde de la publicación de su artículo pero para la posteridad ha quedado no solo como uno de los mayores científicos de la Humanidad sino como un hombre con una visión social como pocos.

Einstein sionista.

  • Soy contrario al nacionalismo pero estoy a favor del sionismo.”

  • Como consecuencia de su identificación con el pueblo judío durante su estancia en Berlín, Einstein se hizo ferviente sionista a partir de 1919, tras algunas dudas iniciales.

  • Nuestra deuda con el sionismo (discurso pronunciado en Nueva York, 1938) […] En nuestra situación, una cosa debe destacarse en especial: el pueblo judío ha contraído una deuda de gratitud con el sionismo. El movimiento sionista ha revivido entre los judíos el sentimiento comunitario, y ha llevado a cabo un esfuerzo que supera todas las expectativas”

La contradicción queda reflejada en las palabras de Albert. Hablar de sionismo es hablar de nacionalismo, descrito como un “nacionalismo en la diáspora” o bien autodefinido como “movimiento de liberación nacional” que no es más que un movimiento nacionalista que pretende la independencia política y económica del país.

Históricamente los judíos han sido un pueblo exiliado y perseguido que siempre soñó con volver a la “Tierra prometida”. Pero cabe señalar que el territorio palestino, actual Estado de Israel, siempre estuvo poblado por judíos, es decir, la que ellos consideraban su tierra no les era negada. Además el territorio palestino no tenía carácter de estado y no correspondía a ninguna división administrativa. Por aquel entonces estaba en manos del Imperio Turco y los turcos vieron en la llegada de los judíos y sus inversiones una forma de reconstruir una tierra de por sí árida. Por lo que he podido leer y por mi propia experiencia en un viaje realizado a Israel y Palestina hace ya cuatro años, la convivencia en el territorio palestino antes de la fundación del estado judío era cordial entre judíos y árabes. De este hecho extraigo una frase de Albert en la que habla de la necesidad de entendimiento entre ambos pueblos, que bajo mi punto de vista son el mismo pero con diferentes creencias, “Nosotros, esto es, judíos y árabes, debemos unirnos y llegar a una comprensión recíproca en cuanto a las necesidades de los dos pueblos, en lo que atañe a las directivas satisfactorias para una convivencia provechosa”, esta frase de fraternidad, que no he podido fechar, supongo que sería en torno a 1919 en el comienzo de su adhesión a la causa sionista.

El Holocausto y la persecución zarista fueron entre otros los detonantes de un mayor seguimiento del movimiento sionista ya que hasta entonces había otra vertiente igualmente extendida, sobretodo por EE.UU y Europa Occidental, que no consideraba a los judíos como pueblo sino como una minoría religiosa que debía integrarse y lograr su igualdad en las sociedades en las que vivían. Supongo que Albert como otros judíos; asimilados, socialistas y ortodoxos que se podían mostrar escépticos con la Declaración de Balfour y el movimiento que se estaba fraguando desde mediados del s.XIX, como el caso del ministro judío del gobierno británico E.S. Montagu, se ratificó en la necesidad de crear un estado judío en Palestina. Ya que como otras organizaciones revolucionarias con las que el simpatizaba como los marxistas consideraban que la condición de judío deriva de la religión y dado que Albert era escéptico con la misma, sin llegar a considerarse ateo, bien podría haber formado parte de ese pensamiento.

Hablar sobre la historia de la creación del Estado de Israel es hablar de guerra. La Guerra de la Independencia o Guerra de Liberación de 1948 fue la primera y única contemporánea de la vida de Albert. Esta guerra se inició como consecuencia de la no aceptación por parte de la población árabe a la partición del territorio palestino en dos estados como indicaba el Mandato Británico de Palestina, aunque hay que señalar que fue Ben Gurión el que el 14 de Mayo de 1948, antes de que expirase el Mandato proclamó el Estado de Israel, lo que se podría haber entendido como una provocación. Está reconocido históricamente el apoyo por parte de la filantropía y el lobby judío de Europa Occidental y EEUU tanto en las oleadas migratorias de judíos a Israel, la colonización en forma de asentamientos y los conflictos armados. Albert aun considerándose pacifista pudo haber influido de manera indirecta como parte de la filantropía judía americana. Consecuencia de esa guerra fue la fundación de un estado israelí más allá de los límites marcados en el Mandato. Esto también afectó a los judíos que habitaban en países árabes y que tuvieron que emigrar por miedo a represalias. Inglaterra por su parte debido a los intereses que tenía por aquel entonces en Oriente Medio y a pesar de haber promovido la creación del estado dificultó posteriormente los trámites.

Por eso cuando en 1952 muere Chaim Weizmann, primer presidente israelí y Abba Eban embajador israelí en EEUU le ofrece la presidencia, él rechaza la misma diciendo “Estoy profundamente conmovido por el ofrecimiento del Estado de Israel y a la vez tan entristecidoque me es imposible aceptarlo”. Teniendo en cuenta su carácter pacifista me lleva a pensar que probablemente la creación en esas condiciones del Estado de Israel y el resultado del mismo, no era a sus ojos la idea de sionismo que él tenía.

Por último, el movimiento político sionista es indivisible de la religión judía y ortodoxa. Como dijo un rabino en una sinagoga de Hebrón, uno de los sitios más masacrados por la causa sionista, “la tierra de Israel pertenece al pueblo judío porque le fue prometida por Dios”. Fundamentar el que un territorio pertenezca o no a uno u otro grupo religioso porque así está escrito en textos sagrados como la Torá, no me parece fruto del razonamiento científico, además es potencialmente causa de desacuerdo y conflicto para con otros grupos religiosos. Ese tipo de sionismo que es el que ha prevalecido en la historia del Estado de Israel y que parece ser consecuencia del dolor y el rencor de parte del pueblo judío, se contradice con el supuesto carácter pacífico, de rechazo de la violencia, la tiranía, la agresión y la injusticia de Albert. Como dice “La principal fuente de los conflictos actuales entre las esferas de la religión y de la ciencia yace en el concepto de un Dios personal” o bien “Si los creyentes de las diferentes religiones actuales se esforzaran en pensar, juzgar y actuar con el espíritu de los fundadores de tales religiones, entonces no existiría la hostilidad basada en la fe que se da entre esos creyentes. Y lo que es más, las diferencias en materia de fe pasarían a ser insignificantes”. Aunque no he encontrado información sobre si mantuvo su ideología sionista después de la Guerra de la Independencia me inclino a pensar que debió de al menos no formar parte de ese pensamiento generalizado si no más bien de otro perteneciente a minorías sionistas tal y como hoy existen y que no aprobaron la actuación del gobierno israelí de entonces, ni del actual.


2 respuestas a Albert Einstein 1879-1955

  1. geowally dice:

    Creo que has realizado muy buen trabajo a cerca de Einstein, uno de mis científicos favoritos, por no decir más. Creo que su genio sin igual quedó patente en multitud de ocasiones, y tu has daco una visión diferente de la persona que fué Albert Einstein.
    Lo considero un post muy trabajado.

  2. juanvillaluenga dice:

    ¡Excelente trabajo!

    Es extenso, ameno y riguroso.
    Me ha gustado mucho la forma en la que lo has escrito.

    ¡Enhorabuena!

    Los profes de CICO.

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