WERNER HEISENBERG

Werner Heisenberg, nació en diciembre de 1901, en la ciudad de Wurzburgo en el estado libre de Baviera, al sur de Alemania, cuya capital es Múnich.  Es el segundo hijo del matrimonio formado por Augusto Heisenberg y Anna Wecklein. Creció en un ambiente cargado de competitividad, sobre todo con su hermano mayor, Erwing, por la constante presión de su padre, profesor de filosofía griega y más concretamente, especializado en Bizancio.

En 1911 Heisenberg empezó sus estudios en el Maximilian Gymnasium de Múnich. En esta escuela se preparaba a los alumnos para sus futuros estudios universitarios. Los principales temas de estudio eran las lenguas clásicas, latín y griego, en los que Heisenberg obtuvo las más altas calificaciones. Esta preparación humanística se reflejó, más adelante, en su forma de abordar los problemas físicos y su preocupación por las implicaciones filosóficas de la nueva mecánica cuántica. Al mismo tiempo estudió música, piano clásico, afición que mantuvo a lo largo de toda su vida. Durante estos 9 años de formación pre-universitaria, Heisenberg desarrolló  su interés por las matemáticas y la física. Formó parte del movimiento juvenil de los Pfadfinder: grupos de adolescentes patriotas que ensalzan la naturaleza, la camaradería, el espíritu romántico, etc; tenían prohibido fumar y beber y juraban obedecer a sus jefes defendiendo siempre causas justas.

En 1920 entró en la universidad de Múnich con la intención de empezar la carrera de matemáticas puras, pero tras entrevistarse con uno de los profesores que impartían clase de matemáticas, cambió de idea y decidió empezar Física Teórica. Allí asistió a las clases de A. Sommerfeld y tuvo como compañero a Pauli, quien le aconsejó que desistiera de su interés por la teoría de la relatividad y se centrara en la estructura y propiedades del átomo, que era un problema más interesante debido a que la teoría no coincidía con la experimentación.  Se doctoró en el año 1923 con una tesis sobre turbulencia de los fluidos. También colaboró con M. Born, en la Universidad de Gotinga. Más adelante trabajó con N. Bohr en Copenhague (1924-1927) y desempeñó, sucesivamente, los cargos de profesor de la Universidad de Leipzig (1927), de director del Instituto Káiser Wilhelm de Berlín (1942) y del instituto de Max Planck de Gotinga (1946) e incluso del instituto de Múnich (1958).

En sus años universitarios, mientras estudiaba con Bohr, Heisenberg advierte que el modelo teórico que estaba en auge, el propuesto por Bohr y Sommerfeld, encajaba perfectamente con el átomo de hidrógeno pero no con átomos con más de un electrón. Reformula entonces, junto a Born y Jordan, la teoría cuántica de Borh, rechazando el concepto de órbita y sustituyéndolo por el de estado.

En 1927, antes de cumplir los 26 años de edad, el talentoso científico alemán Werner Heisenberg recibió un nombramiento como profesor titular de física teórica en la Universidad de Leipzig. Y en ese mismo año enunció su “principio de incertidumbre”, según el cual la posición y el momento (masa por velocidad) de una partícula, no se pueden calcular simultáneamente con precisión (de ello se deriva que el producto de las incertidumbres de ambas magnitudes debe ser siempre mayor que la constante de Planck). Por entonces, el físico y matemático austriaco Schrödinger llegaba a la misma conclusión, formulando una ecuación en términos matemáticos que bautizó como mecánica de las ondas.  El enunciado del principio de incertidumbre causó una auténtica revolución entre los físicos de la época, pues suponía la desaparición definitiva de la certeza clásica en la física y la introducción de un indeterminismo que afecta a los fundamentos de la materia. Por otro lado, este principio supone en la práctica la imposibilidad de llevar a cabo mediciones perfectas, ya que el observador, con su sola presencia, perturba los valores de las demás partículas que se consideran e influye sobre la medida que está llevando a cabo.

En 1932 Heisenberg fue galardonado con el premio Nobel de Física.

En 1935 se jubila Sommerfeld y Heisenberg es el mejor candidato para sustituirle, pero la negativa dada con anterioridad a suscribir un manifiesto de lealtad a Hitler, provoca, que los físicos nazis empiecen una campaña contra él, a través de publicaciones y de las S.S, en las que tachan a Heisenberg de “judío blanco”. Después de ocho meses de investigación y tras ser investigado por las S.S, que espían su casa y sus clases, incluso investigan en su pasado, consigue que le dejen en paz, aunque no consigue la cátedra en Múnich.

Su afición a la música le llevó a conocer  a Elisabeth Shumacher en el año 1937 en Leipzig, durante una velada de música de cámara. Werner interpretaba el trío para piano en sol mayor de Beethoven y Elisabeth asistía como espectadora, formando parte de un selecto grupo de invitados en casa del editor Bücking. Elisabeth era hija del profesor de economía política de la Universidad de Bonn Hermann Shumacher. Tres meses después se casaban en Berlín. Heisenberg tenía 35 años y su esposa 22. Y nueve meses después tuvieron un par de gemelos, llamados Wolfgang y María, los primeros de los siete hijos que tendrían en total.

A pesar de todas las invitaciones de trabajo que le ofertaron  durante la gira de conferencias que dio en Estados Unidos durante el verano de 1923, Heisenberg decidió permanecer en Alemania a pesar del régimen de Hitler, aduciendo como razones: “uno tiene que ser coherente”, “no soy un traidor”, “Alemania me necesitará cuando acabe este régimen”… Algunos hablan de otra razón, de más peso si cabe, si emigraba era consciente de que perdería su privilegiada posición en el mundo académico alemán.

En 1939, en plena Segunda Guerra Mundial,  el llamado “club del uranio”, supervisado por el ejército, y al que pertenece Heisenberg, encargan al físico alemán que realice un informe secreto sobre la teoría y las aplicaciones de la fisión nuclear. Un entusiasta Heissenberg, escribe un primer informe, en el que especula con la posibilidad de usar uranio enriquecido (U-235) para crear no sólo motores para tanques y submarinos, sino incluso una bomba cuya fuerza explosiva podía superar en varios órdenes de magnitud a las armas más destructivas conocidas hasta el momento. En su segundo informe, se mostraba más cauteloso y subrayaba las dificultades técnicas para desarrollar un reactor;  de hecho, los intentos de producir cantidades significativas de U-235 fueron decepcionantes.

En los 2 años sucesivos, Heisenberg se comporta de una manera paradójicamente extraña, ya que a pesar de que le conceden fondos para que lleve a cabo su proyecto de creación de la bomba atómica, el físico parece estar más centrado en cuestiones filosóficas…¿o tenemos que pensar en un boicot a su propio programa de investigación por las consecuencias que esto conllevaría?

Heisenberg se convierte en representante oficial de la ciencia alemana y es invitado a dar conferencias por toda la Europa ocupada, algunos autores recalcan el apoyo al Reich que está ofreciendo el físico. Incluso se hace amigo del polaco Hans Frank, responsable de la deportación y el exterminio de cientos de miles de personas.

En 1944 los servicios de espionaje americano, ponen en marcha un plan, ideado por el general Groves, jefe del Proyecto Manhattan, para eliminar a Heisenberg. Sin embargo, el plan se frustró.

En julio de 1945, finalizada la guerra, fue capturado, junto a otros nueve destacados científicos, por un equipo creado por los aliados, formado para recoger información sobre los conocimientos y avances en las armas y el personal nazi y fueron llevados a una casa a un pueblo cercano a Cambridge. Allí fueron aislados del mundo exterior durante seis meses, por orden del general Groves. Sus conversaciones fueron grabadas, sus documentos revisados, pero todo eso no provocó otra cosa que aumentar las dudas sobre los acontecimientos reales, las posturas y decisiones de cada uno de los involucrados. Lo cierto es que aquellos que veían en los trabajos de Heisenberg para el régimen alemán un peligro mundial, colaboraron en que el gobierno de Estados Unidos realizara una masacre con las bombas que lanzó al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Durante la estancia en Farm Hall, nombre que le dieron a  la casa, se enteran del lanzamiento de la bomba sobre Hiroshima. De las grabaciones de los científicos allí retenidos parece desprenderse que consensuaron una versión exculpatoria en la que decían, que ellos podrían haberlo hecho, porque sabían cómo, pero que no lo hicieron por principios.

A partir de esos hechos, la segunda mitad del siglo XX fue una época marcada por la discusión sobre la ética y las responsabilidades de los científicos en relación al resto de la sociedad.

Después de esto fue nombrado director del Instituto de Física y Astrofísica “Kaiser Wilhem” en Gotinga. Gracias a esto, volvió a figurar como un honorable miembro del mundo académico alemán y mundial. Fue también miembro de la Royal Society de Londres y se dedicó a recorrer el mundo dando conferencias. En general era bien recibido, aunque hubo algunos científicos que se negaban a darle la mano.

Murió en Múnich en febrero de 1976.

Reflexiones e impresiones personales

Después de la realización de esta breve biografía en la que me he visto envuelta en un periodo que ojalá no hubiera ocurrido, el peor escenario dónde se puede desarrollar cualquier actividad humana; holocausto, muerte de inocentes, guerra, armas, etc. Se despierta en mí la siguiente pregunta:

¿Se pueden construir bombas (atómicas) para buenas causas, pero no para malas?

Desgraciadamente siempre se ha impuesto en la historia de la humanidad la cuestión de ¿quién decide lo que es bueno o malo? Es bastante fácil establecer que la causa de Hitler y el nacionalsocialismo son malos. Sin embargo, ¿es la causa americana buena en todos sus aspectos?… me atrevería a decir que tampoco en América los físicos se dedicarán con entusiasmo a producir bombas atómicas, aunque puede que lo hagan por miedo a que lo hagan los demás, pero…¿es eso justificable?

Y centrándome en el caso de mi científico, ¿qué veredicto podríamos tener para Heisenberg? Obviamente no se trata del `Juicio Final`, pero sí algunos argumentos a favor y en otros en contra de esta persona:

–    Se crió en un entorno nacionalista que le lleva a apoyar la guerra de Hitler, con una actitud verdaderamente entusiasta contra los países de Europa oriental.

–    En los distintos viajes que realizó a los países ocupados pudo ver en primera persona las atrocidades nazis, incluido el exterminio de judíos. De hecho, no hace falta irse tan lejos, muchos de sus compañeros judíos de la universidad fueron expulsados y él a pesar de tener una posición privilegiada, nunca hizo nada por evitarlo.

–    Aceptó ponerse al frente del programa científico más ambicioso del momento, sin importarle reconocer méritos en un ambiente moralmente detestable.

–   Nunca lamentó su papel participativo en la guerra, lo único que sabemos es su intento de justificarse en la versión apañada de Farm Hall.

–    Además debido a que tenía más aptitudes para la Física teórica que para la experimental, rechaza la financiación ofrecida por Speer para sufragar el proyecto de la creación de la bomba atómica, lo que supuso el fracaso de la bomba alemana, pero todo ello por las dificultades prácticas, y el costosísimo e insostenible programa para el esfuerzo alemán por ganar la guerra y no por una actitud heroica por parte de Heisenberg, que le habría hecho pasar a la historia como un digno científico, saboteando el programa por sus principios éticos.

Por otro lado, a su favor podemos decir:

–          No se afilió nunca al partido, luego no era nazi. De hecho fue investigado por las S.S y acosado por alguno de sus propios colegas nazis.

–          Amaba la ciencia, y más en concreto la física, posiblemente por encima de todo. Esto le lleva a protegerla e intentar desarrollarla, incluso bajo el régimen de Hitler.

–          Su grupo de amigos, era en su mayor parte de ascendencia judía, por lo que no le consideramos antisemita.

–          Le debemos los principales avances dentro del área de la Física Moderna, la Mecánica Cuántica.

Para terminar, cito algunas frases que invitan a reflexionar:

Rabelais: “La ciencia sin conciencia es la ruina del alma”

J.Rotblat: “Un científico es, primero un ser humamo, después un científico”

Luego vuelven a surgir en mi cabeza numerosos interrogantes:  ¿hasta dónde llega la responsabilidad del científico? , ¿puede llegar a ser negativo un descubrimiento, porque se utilice mal por parte de las organizaciones gubernamentales?, ¿se debe hacer responsable el científico de las consecuencias de su descubrimiento?, ¿las convicciones morales y políticas pueden llegar a entorpecer la labor científica…

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

–          www.revistadelibros.com

–          www.sinetown.org/números

–          www.holocaustoyeducación.es

–          www.lajornadamichoacan.es

–          www.slidshares.es/heisenbergbiography

–          www.es.scribd.com

Una respuesta a WERNER HEISENBERG

  1. juanvillaluenga dice:

    Muy buen trabajo Marta. Enhorabuena!!!

    Has trabajado tanto la parte de biografía como la parte de discusión personal.

    Hubiera resultado interesante que tratarás de responder a las interesantes preguntas que haces al final de tu artículo.

    Los profes de CICO.

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